Y si. El ciclismo es uno de mis deportes favoritos (pues también practico natación y tenis de campo). Cada domingo, la mejor manera de empezar el día y la semana es practicando este lindo pero duro deporte.
Hace muchos años (más de 20 creo yo) mi familia mercaba en un supermercado en inmediaciones de lo que llamamos la galería, el supermercado La Cosecha (ya desaparecido). Allí, sus administradores como buenos paisas y en busca de conseguir mas clientes hacían constantes rifas de diferentes productos; para poder participar se tenía que "llenar" con los datos personales la tirilla de compra.
Un día, como de costumbre fuimos a mercar y "llenamos" la tirilla de compra con los datos de mi mamá. Licuadoras, Ollas a presión, Ollas arroceras, planchas, bicicletas!, hacían parte de los productos que se rifaban cada mes (o cada quincena, no recuerdo bien). Es así como un día recibimos una llamada del supermercado con la noticia de que mi mamá "era la feliz ganadora de una bicicleta todoterreno!".
Y como era de esperarse, el día de la entrega del premio, el animador o anunciador (todavía lo recuerdo, es más, estuvo como candidato al concejo en las pasadas elecciones) con micrófono en mano para que todo el supermercado escuchara, hacía la correspondiente pregunta de rigor:
-"Cuéntenos, doña Victoria, qué se siente ganar este fabuloso premio?"
-"Muy feliz, muy contenta, esta muy bonito!" fue lo que atinó a decir mi querida madre.
Luego de la también foto de rigor (cuando aun se imprimían las fotos), éstas eran puestas en el muro de ganadores para que quedara la prueba fehaciente de que los premios sí eran entregados a la gente "con todas las de la ley".
Luego de que nos fue entregado el premio, el problema ahora fue conseguir un taxi que nos llevara hasta la casa con la bici. "No los puedo llevar", "No me cabe en el carro", eran las respuestas de los taxistas; hasta que por fin, uno de ellos se animó a transportarnos, no recuerdo como hicimos para acomodar la bici en el taxi, pero lo pudimos hacer.
La bici estuvo "parada" por mucho tiempo, porque por esa época no era mi interés montar en bicicleta; sinceramente me daba pánico salir a montar por estas empinadas calles, además que ya había sufrido algunos accidentes menores montando tiempo atrás.
Y bueno, poco a poco fui saliendo, me fui animando, le fui perdiendo el miedo. De esto hay una gran lección: la mejor manera de vencer los miedos es afrontándolos, para ganar confianza en sí mismo y poder romper las barreras mentales que uno mismo se impone.
Actualmente, esa misma bici es con la que hoy día salgo a "rodar" cada domingo, aunque de la original solo queda el marco, pues durante estos 20 añitos ha tocado cambiarle llantas, rines, frenos, pastillas, el plato, entre otros "gallitos"; mejor dicho, ha tocado irla actualizando. Y aunque me ha servido tanto, siempre he soñado con tener una bici de ruta, porque dicho sea de paso, me gusta más montar en ruta que en montaña.
Bueno, esta es la anecdótica historia de la bici (la mia, pues). En la próxima entrada les contaré la experiencia de rodar en Bogotá .
RRG
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